Un asesinato más, una enseñanza menos

Juan Carlos Chiocca era un docente rosarino que perdió la vida luego de que lo hayan asaltado y agredido a golpes. Tenía 48 años y dictaba clases en dos colegios de la ciudad. Lo mataron por un auto, por una billetera. ¿Hasta cuando? Por Lucas Monza.

Juan en el patio del Colegio Boneo.

[Por Lucas Monza]. Un nuevo asesinato se produjo en Rosario. Uno de los tantos por hechos delictivos, que termina con la vida de un ciudadano de bien. Y no era solamente un ciudadano, era un educador, un docente. Lamentablemente la violencia nos invade, es parte de la cotidianeidad y cada vez es peor.

Juan Carlos Chiocca tenía 48 años y se desempeñaba como docente en los colegios Boneo y La Salle. “Juan era el maestro siempre presente con sus alumnos. Creativo y dispuesto. Atento al otro. Con la palabra justa, la mirada serena. El que hacía en silencio y acompañaba sin esperar premios ni aplausos. Sincero y cordial”, señala una publicación del Colegio Boneo, al cual yo asistí desde preescolar hasta mi último día de secundaria. Sin dudas que con su fallecimiento no sólo se va una vida, sino que se apaga una luz en la enseñanza, se pierde un poco la esperanza de cambiar la realidad. Porque el docente que tiene la vocación de enseñar, es aquel que contribuye para que la sociedad sea un poco mejor.

A Juan lo agredieron salvajemente para intentar robarle sus pertenencias. Juan intentó recuperarse, volvió a su casa pero sus órganos habían quedado afectados y el sábado por la mañana no pudo superar una intervención quirúrgica. Ahora el caso está en manos de la Justicia. Pero una y otra vez me pregunto: ¿Habrá justicia?, ¿alguien pagará su muerte?, ¿los funcionarios se harán cargo de lo que pasa en la ciudad? Cada vez la situación es peor. ¿Tendrán que sentir en carne propia un hecho así para darse cuenta de la gravedad por la que atravesamos?

48 años, una vida joven, seguramente con proyectos e ilusiones por delante, sobrepasando una pandemia, adaptándose a diferentes situaciones y ahora, llorado por sus familiares, amigos y compañeros. “Atesoraba con mucho afecto su paso por nuestra escuela como alumno y sentía una enorme felicidad de volver como maestro. Hijo amoroso, hermano fiel, tío compinche. Gran amigo. Orionita de pura cepa, supo ganarse el corazón de todos”, agrega el texto publicado por la escuela Boneo en Facebook.

Una muerte que duele, que da bronca, que genera desazón y que sobre todo, exige un pedido de justicia. Que este asesinato, porque si, es un asesinato, no quede impune. Que pague el que lo hizo, que vayan hasta las últimas consecuencias y que esto no vuelva a ocurrir. ¿Difícil no? Pero si los políticos dejan sus egos de lado, si trabajan en conjunto, si dejan de robar e invierten la plata de los ciudadanos en educación y seguridad (entre otras cosas), esto puede y tiene que cambiar. Rosario es una ciudad hermosa, no dejemos que nos la arrebaten día a día y que se convierta en un calvario.

Justicia por Juan Carlos Chiocca. Un asesinato más, una enseñanza menos. Lucas Monza, Diario Realidad.

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