Ordenan revelar cuánto cobró el exjuez Moro a la consultora estadounidense Alvarez&Marsal

Buscan establecer si el exministro de Justicia de Bolsonaro incurrió en conflictos de intereses o en la llamada “puerta giratoria” entre la función pública y privada, ya que trabajó para la firma que administra la quiebra de la constructora Odebrecht.

El exjuez y exministro bolsonarista Sérgio Moro, condenado por parcialidad al ejercer la persecución judicial contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, comenzó a ser investigado por el Tribunal de Cuentas de Brasil, que busca saber cuánto cobró en 2019 y 2020 por los servicios prestados a la consultora estadounidense Alvarez&Marsal en Washington, apenas dejó la función pública, se informó este martes oficialmente.

La investigación del Tribunal de Cuentas de la Unión fue determinada por el juez de contralor Bruno Dantas, que acató un pedido de la fiscalía para determinar si Moro incurrió en conflictos de intereses o en la llamada “puerta giratoria” entre la función pública y privada ya que la consultora administra la quiebra de la constructora Odebrecht, eje de la Operación Lava Jato que condujo el exjuez de la ciudad de Curitiba.

Moro es precandidato presidencial por el partido derechista Podemos, al que se afilió en noviembre luego de haber renunciado a Alvarez&Marsal, estudio de abogados y contabilidad con sede en Washington y al que entró a trabajar luego de haber sido ministro de Justicia de Bolsonaro durante 14 meses, cargo al que accedió tras renunciar a la magistratura, cargo con el cual condenó por corrupción a Lula, que pasó 580 días en prisión.

El juez Dantas determinó que Alvarez&Marsal revele cuanto le pagó a Moro y ordenó investigar si esa compañía multinacional de abogados participó en algunos de los procesos de la Operación Lava Jato.

EL Lava Jato, operación judicial contra la corrupción en Petrobras iniciada en 2014 en la ciudad de Curitiba, aceptó una delación premiada de 78 exejecutivos de Odebrecht que relataron delitos a cambio de rebaja de penas y un proceso de recuperación de la empresa, que entró en convocatoria de acreedores en 2018 después de ser la más poderosa empresa de infraestructura regional.

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