Myanmar un joven estado democrático vuelve a estar bajo control militar, el desafío para Biden y la oportunidad de Xi Jinping

[Por: Lautaro Quagliaro] Una década después de haberle entregado el poder a un gobierno civil, el ejército de Myanmar anunció este lunes que había tomado nuevamente las riendas del país.

Birmania, considerado un Estado paria cuando entre 1962 y 2011, vivió bajo un duro régimen militar. Tras una endeble y breve transición democrática, ahora está en riesgo de volver a su pasado. Los militares birmanos volvieron a someter a Aung San Suu Kyi (75), la hija del general liberador del país y su virtual primera ministra, a la crueldad de ser nuevamente una prisionera política. Con una diferencia: en el camino perdió su reputación internacional. Este golpe de Estado viene después de las elecciones del 8 de noviembre y lleva al país a la situación de dictadura militar que vivió entre los años 1962 y 2011.

Muchos de los birmanos han pasado a la clandestinidad en estas horas. El país está aislado del mundo. El jefe del ejército, que ordenó las masacres de los musulmanes rohingyas, dirige los destinos del país, en estado de emergencia. Un claro golpe de Estado.

La Unión Europea y el Reino Unido no han dudado en calificar la acción de las Fuerzas Armadas como un “golpe”. Y la Casa Blanca ha instado al ejército a “dar marcha atrás en sus acciones de manera inmediata” y ha amenazado con tomar medidas contra los responsables. Las medidas punitivas necesitarán, para ser efectivas, el apoyo de países vecinos de Myanmar como Japón o Singapur, mayores actores en la economía de este país. De momento, la Administración de Joe Biden ha evitado el uso de la palabra “golpe”, que obligaría a adoptar una serie de medidas de castigo unilaterales. La Casa Blanca parece inclinarse más por acciones consensuales con otros países afines, entre ellas las que pueda adoptar el Consejo de Seguridad.

Mientras tanto, China, el principal inversor y socio comercial de la antigua Birmania y rival de Estados Unidos, parece más dispuesto a adaptarse a tratar con el nuevo gobierno que a adoptar represalias.Las inversiones chinas representan el 25% del total de inversiones extranjeras en la antigua Birmania, ha cultivado cuidadosamente sus lazos tanto con el gobierno civil de Aung San Suu Kyi como con los militares, con los que los vínculos se retrotraen a los tiempos de aislamiento internacional de Myanmar. El ministro de Exteriores chino, viajó hace tres semanas a ese país, donde se reunió tanto con La Dama como con quien acabaría siendo el líder de la nueva junta, el general Min Aung Hlain, Tras el encuentro, el Ministerio chino destacó la relación “fraternal” entre los dos países; después del golpe, Pekín se ha limitado a lanzar un llamamiento a la estabilidad.

El personal sanitario de hospitales y centros médicos de Myanmar se sumó este miércoles a la convocatoria de desobediencia civil que pide dejar de trabajar en protesta por el golpe de Estado ejecutado por los militares. Especialistas, enfermeros, médicos y otro personal sanitario de más de 30 ciudades se unieron hoy al paro en una de las primeras movilizaciones tras la asonada militar del lunes, según una lista del Movimiento de Desobediencia Civil.

Aung San Suu Kyi, galardonada con el Premio Noble de la Paz en 1991, fue detenida el lunes y permanecerá en prisión preventiva hasta el 15 de febrero, según muestran los documentos policiales.

Los cargos incluyen el incumplimiento de las leyes de importación y exportación, y la posesión de dispositivos de comunicación ilegales. Pasados tres días desde su arresto, seguía sin estar claro su paradero, pero se informó que estaba detenida en su residencia de la capital, Nay Pyi Taw. El depuesto presidente Win Myint también fue acusado y, según muestran los documentos, en su caso por violar las reglas que prohíben las reuniones durante la pandemia de covid-19.

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