Cuando la Justicia brilla por su ausencia: linchamientos

Últimamente, y ante los reiterados casos de robos en Rosario, volvieron a anoticiarse las golpizas a delincuentes que los propios ciudadanos logran detener. La gente se cansó y empezó a responder. Por Lucas Monza.

[Por Lucas Monza]. La gente se cansó y empezó a responder. Ante la ola de inseguridad que azota a la ciudad de Rosario, los ciudadanos en varios hechos delictivos fueron noticias últimamente por atrapar a los ladrones y darles una golpiza. Sobretodo esta situación se da en los lugares donde hay gran cantidad de peatones.

Los rosarinos ya no aguantamos más la inseguridad. Y esto cada vez viene más en decadencia con el correr de los años y ante las insuficientes políticas para combatir la misma. El cierre de comisarías, la poca presencia policial en las calles, patrulleros destrozados y personal devastado y mal pago, en el cual un gran número probablemente sea cómplice de muchos delitos, es un combo perfecto para que esta problemática se agudice y parezca no tener vuelta atrás.

Ni hablar de las autoridades políticas que muchas veces minimizan el tema, tal es así que el actual ministro de Seguridad de Santa Fe, Marcelo Saín en los últimos días expresó de manera soberbia que “parece que Rosario fuera Sinaloa para ustedes”. Y si señor ministro, quizá sea aún peor que Sinaloa, ya que en Rosario el número de asesinatos crece día a día, las entraderas, balaceras y arrebatos se desarrollan como moneda corriente, y los ciudadanos somos los que sufrimos esta realidad.

Y esta realidad la vivimos reiterando, la vivimos expresando y la vivimos anoticiando. Y esto se refleja en la cantidad de linchamientos que se dieron en el último tiempo, los cuales los rosarinos, cansados de los robos y de la violencia que ejercen los delincuentes, empezaron a tener el coraje para enfrentarse a ellos. Y no justifico la violencia, pero es su vida o la tuya y a veces una buena paliza puede acomodar algunas ideas, ya que con la nefasta Justicia que tenemos, los malvivientes roban, atacan, destrozan y entran por una puerta y salen por la otra.

¿Los linchamientos volvieron para quedarse? Esperemos que no, porque no es la solución mancharse las manos con sangre. Pero entiendan políticos, que el pueblo se despertó, comenzó a marchar y empezó a actuar. Trabajen, salgan a la calle, pónganse en la piel de los ciudadanos y hagan algo para mejorar esta situación.

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